García Gual es catedrático de filología en la Universidad Complutense de Madrid, su vasta obra se compone de traducciones y escritos originales acerca de filosofía, mitología y literatura griegas, literatura comparada y crítica literaria, pero también es un crítico de su tiempo que se mantiene al tanto del acontecer diario como articulista en el El País, Revista de Occidente, Claves de razón práctica e Historia National Geographic.
Destacan entre sus libros Prometeo, mito y literatura (2009), Diccionario de mitos (2004), Introducción a la mitología griega (2010) y claro Mitos, viajes, héroes, publicado por primera vez en 1981 y cuya reedición del Fondo de Cultura Económica España puso en nuestras manos en 2011.
La reimpresión de Mitos, viajes, héroes bien puede ser un reconocimiento a esta vasta y valiosa obra, ya que ésta siempre ha sido garantía de calidad literaria, de buenos fundamentos, con un trabajo filológico impecable. En este caso de Mitos, viajes, héroes destaca también un aparato crítico sólido, además de un robusto fundamento histórico que, junto con un marco teórico estructuralista, nos enseña de una manera científica pero amena, compleja y no complicada. El mismo autor, al ubicar su propia posición teórica, nos dice: “si tuviera que adscribirme a una escuela me gustaría ser visto como un discípulo a distancia de la llamada escuela de París, por su tendencia a una interpretación antropológica desde cierto estructuralismo y una sólida base filológica […] tengo siempre en cuenta que los mitos siempre se transmiten en una tradición que no se opone a la ilustración racional sino que la complementa” (pp. 270-271). De aquí la necesidad de contar con el saber tanto histórico del pasado como antropológico del presente.
Mitos, viajes, héroes resulta ser un atlas de tragedias, personajes y mitología griega, el autor nos entrega en cada capítulo planteamientos interesantes respecto a problemáticas vigentes, lo que sin duda es un acierto que se manifiesta en la compilación de los temas del libro. En el índice podemos leer que el capítulo primero trata acerca de una de las preguntas existenciales clave de nuestra cultura occidental, el problema del posible viaje que se emprende después de la muerte, aquí visto a través de la trascendente filosofía platónica.
En el segundo capítulo el autor nos trae a la mente desde sus voces griegas originales al astuto y malicioso héroe, con el sentido de justicia que le supone pertenecer a través de una pertinente reflexión de las dos grandes obras literarias clásicas, La Odisea y La Ilíada.
En el capítulo tercero se puede leer un análisis diacrónico del papel del adivino Tiresias en la tragedia clásica, junto con el conocimiento de algunos elementos biográficos de la obra de los dos grandes trágicos clásicos, Sófocles y Eurípides, sobre todo de este último, quien en sus obras otorga más peso a la dimensión interna de las emociones y contradicciones humanas.
En el siguiente capítulo García Gual nos comparte su análisis de otro tema constante en las relaciones humanas, el personaje antagonista, esta vez encarnado por uno de los más conocidos dioses griegos: Dionisio, hijo de Zeus y de Sémele, por ende este dios asume una divinidad ambigua un tanto humana y ceremoniosa pero igualmente salvaje. En este capítulo cuarto García Gual continua con esa intención de acceder a través del mito al mundo interior de las emociones y despliega una analítica de corte psicológico acerca de la historia del culto a este dios de las bacanales, poniendo en evidencia sobre todo una forma de masculinidad común entre los hombres de nuestro siglo XXI, pues al compartir la visión analítica de Seidensticker, García Gual ve en el personaje de Penteo “[…] una personalidad autoritaria […] fascista en potencia […] de inestabilidad emotiva, conservadora, con prejuicios etnocéntricos patriarcales, su ansia de poder y sus honores […] de esquemas fijos […] torpeza mental […] carencia de autoconocimiento […y] su incapacidad por aprender de lo nuevo” (p. 194). Y mientras ésta es la personalidad a detalle de Penteo, en oposición complementaria Eurípides opone a Dionisio: “el seductor, el tentador por excelencia, con un poder demoniaco, sonriente, irónico, es el Dios que juega con los hombres” (pp. 199-200).
En el capítulo quinto García Gual muestra, desde su ya probado conocimiento de la novela medieval, la pervivencia del mito de Orfeo bajo la forma del “cuento de aventuras” inglés del siglo XIV. Allí están las mismas funciones bajo variantes de los personajes originales; así, lejos de ser una traducción literal del original de Ovidio o Virgilio, es muy probable que la versión inglesa sea retomada de una francesa previa. Incluso, la ignorancia de la mitología griega del autor inglés, nos dice García Gual, es “garrafal”, pues en Sir Orfeo se confunde a los padres del personaje en cuestión con el señor latino de los infiernos (Plutón) y Juno, esposa de Júpiter.
Por este responsable tratamiento estructural diacrónico no sólo es posible reconocer las variaciones que a lo largo de los siglos le han dado los autores griegos a su propia obra clásica mitológica, sino que en el capítulo sexto —bajo la misma perspectiva de larga duración— de esta reedición encontramos un añadido de 2007, en el cual se muestran lo que el autor denomina “Relecturas modernas y versiones subversivas de los mitos antiguos”, donde establece que “en los mitos una versión no anula a la anterior sino que ambas se suman en la enriquecedora semántica de su traducción mitológica” (p. 246). En este capítulo, es a través de Prometeo, otro conocido personaje mitológico, que se plantea cómo a través de tres distintas variantes del romanticismo alemán la estructura mitológica griega permanece, no se disuelve. Estas variantes son El regreso de Pandora de Goethe (1808), Prometeo liberado de Shelley (1820) y el Prometeo mal encadenado de Gidé (1898).
Esta obra contiene también parte del saber teórico metodológico que García Gual comparte para una mejor definición analítica y operativa del mito, de lo mitológico. A manera de prólogo nos presenta “Mito y literatura”, que resulta ser un breve pero valioso compendio de juicios analíticos de la mitología en general, con sus destacados especialistas del siglo XX como Cassirer, Dumezil, Eliade, Fryre, Kirk, Lévi-Strauss, Lévy-Bruhl, Propp, Ricoeur y Richter. Sin duda, es una buena definición la aquí presentada; el lector puede encontrar una valiosa defensa de la complejidad e importancia del mito en contra del sentido peyorativo que le ubica de manera ambigua y equivoca, o al menos como una variante discursiva primitiva con respecto al saber científico.
Además, a lo largo del texto, y es otro de los aportes de la obra, podemos reconsiderar afirmaciones que de pronto en el discurso antropológico o de las Ciencias Sociales ya son referidas como axiomáticas; por ejemplo, la división evolutiva que se hace entre mito, leyenda y cuento popular, o bien, entre mythos y logos, por consiguiente entre ciencia y magia. Ahí está la obra de otros dos clásicos de la antropología, Frazer y Malinowski, en la que se evidencia una visión evolucionista al plantear el paso de un mito de naturaleza pre-racional a un pensamiento científico racional. En cambio, esta obra de García Gual señala que la riqueza del mito permite ubicarle como una interesante ilustración de las costumbres humanas, una explicación múltiple del mundo de lo humano, un sentido de ciertas ceremonias poco conocidas; pero de manera más puntual el autor precisa y ejemplifica su función principal de “Domesticar al hombre [y] también su entorno natural […] confiriendo un sentido humano a procesos y causas que estaban más allá de la comprensión por otros medios” (p. 15).
En consecuencia, invitamos a cualquier lector interesado en el conocimiento de la filosofía platónica y la literatura helénica, en la mitología del mundo occidental y la cultura global contemporánea a disfrutar y hacer suya esta lectura.
Sobre el autor
Gustavo Aviña Cerecer, CCSYH, UASLP.