Imperativos demográficos en la planificación del lenguaje

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Amarras elitistas

En el campo de la elaboración de las políticas y la planificación del lenguaje, tendemos a “percibir” a las lenguas en términos monolíticos. Sucede lo mismo con los movimientos de los derechos de las lenguas, los que generalmente tienden de igual manera a centrar su atención sobre aspectos monistas del lenguaje, ya se trate de la lengua A o de la lengua B de la vida diaria, de tal forma que nos vemos constreñidos a identificar las lenguas en términos categóricos como “fuertes” o “débiles”. Pero cuando buscamos en el horizonte un paradigma plurilingüístico, requerimos de una escala de referencia para colocar esas lenguas fuertes y débiles en términos relativos, que respondan de una manera única al espacio-tiempo de la realidad institucional, a saber: acreditación de la lengua por el Estado; aspiraciones identitarias de un discurso comunitario; accesibilidad de una lengua en la comunicación cotidiana.

En todo el proceso de planificación del lenguaje (que también incluye la elaboración de políticas del lenguaje) el hombre común -el consumidor de programas LP- sólo tiene presencia a través de representantes, quienes generalmente cargan con la “miopía” de la elite. De esta forma, son principalmente los llamados defensores de la lengua quienes deciden, con arrogancia, lo que es “bueno” para las masas, en virtud de su influencia en la escena sociopolítica y literaria.1

Algunos de los señalamientos expresados por los críticos de la planificación del lenguaje2 pueden ser relevantes en el presente caso. La idea de la planificación del lenguaje, por ejemplo, en su más amplio sentido, es un concepto relativamente nuevo.3 Sus modelos se ubican, mayoritariamente, en las esferas de la planificación agrícola e industrial. A partir de la limitación lingüística señalada en las tesis de la “adopción intelectual” de las lenguas estándar,4 la concepción de la planeación lingüística se vio forzada a ampliar su horizonte para incluir la noción de lengua como un objeto de manipulación humana, introduciendo el concepto costo-beneficio, así como el diseño de modelos de tomas de decisión a partir de las ciencias económica y política.5 Pero aun con esa apertura, resulta innegable que el carácter básico de buena parte de las instituciones relacionadas con la planeación lingüística, incluido el interés primordial en la materia de muchos investigadores, han permanecido por largo tiempo estancados. En este sentido, los cambios intencionalmente previstos para una lengua determinada están puestos en la actualidad en términos de “manipulación por la elite”. Adicionalmente, los modelos costo-beneficio contemplan a la lengua como un “recurso social”, y el éxito de su planificación es evaluado en términos de políticas operacionales: objetivos -basado en ideologías-, estrategias de acción, sanción legislativa, su implementación a través de instancias ejecutivas y evaluación periódica.6 Todas estas operaciones son “de arriba-hacia abajo”, más que de “abajo-hacia arriba”.

Ha habido en años recientes un entusiasta debate entre los filósofos del lenguaje, dividiéndose las posiciones acerca de si (a) la función primaria del lenguaje es la de un instrumento de comunicación, o (b) si por el contrario debe considerársele como un vehículo de pensamiento.7 La búsqueda de comunicación en la sociedad contemporánea, ha reactivado el debate filosófico en torno a la idea del lenguaje como una forma de acción en un sentido etnográfico,8 enfatizando las cualidades “sinérgicas” de participación.9

En las etapas iniciales de la elaboración de las políticas del lenguaje, muchos defensores de la lengua dieron gran importancia al cuerpo de interpretación de la lengua materna, el cual considera a todas las lenguas minoritarias sin tradición escrita, como “dialectos” de la lengua dominante en una región determinada. Esta interpretación equivalía a la negación implícita de reconocer igualdad de derechos a las minorías lingüísticas sobre la base de la practicabilidad, actitud similar a la posición francesa de tratar a las lenguas minoritarias como el provenzal -romance-, el bretón -celta- y al vasco -lengua no indoeuropea-, como dialectos del francés dominante –romance-.

En tiempos recientes, ante el reclamo creciente de grupos minoritarios por la igualdad de privilegios en el lenguaje, diversas instancias oficiales parecen mostrar una actitud más crítica hacia la estrecha interpretación de la lengua materna, sin embargo, el tema se halla todavía dominado por una buena dosis de ambigüedad.10 Por ejemplo, durante el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, el tema de los privilegios de las lenguas pasó a ocupar un sitio preferente entre las demandas expresadas en muchas de las naciones recientemente independizadas. “Los intereses culturales y lingüísticos, a diferencia de los socioeconómicos, admiten un amplio rango de subjetividad en su definición y, por lo tanto, una gran posibilidad de negociación y manipulación política.”11

La interpretación de la reivindicación de la lengua

La lengua puede entenderse como un complejo fenómeno multilateral manifiesto en distintas formas fisiológicas, sicológicas e institucionales, entre otras. Varias de las características abiertas y encubiertas de la comunicación verbal señalan al menos tres aspectos distintos del comportamiento del discurso: 1) lo que la gente hace con el habla, que es, uso de la lengua; 2) lo que la gente piensa hacer con el habla, que es, imagen de la lengua; y 3) lo que la gente reclama o quiere hacer con el habla, que es, toma de posición de la lengua.

La reivindicación de la lengua de muchas sociedades puede caracterizarse como la punta de un témpano: es mucho más lo que se oculta bajo la superficie que aquello que se admite a través de las declaraciones oficiales. Un censo lingüístico ofrece, en cambio, información pertinente en uno o más aspectos del comportamiento del discurso:

1. Aportaciones populares incorporadas al uso de la lengua en una región o sociedad.

2. Recuento de hablantes de acuerdo con los niveles de competencia dados en distintas lenguas.

3. Significado colectivo de actitudes o valores inconscientes con relación a las lenguas con las que la gente se identifica de una u otra manera.

4. Reafirmación colectiva consciente de alineación en torno a diferentes usos lingüísticos en un contexto determinado.

Con frecuencia se insiste en la interpretación “valor nominal” de las reafirmaciones implícitas en una imagen colectiva deformada. Pero para efecto de evaluar el horizonte lingüístico de una comunidad, es esencial procesar estadísticamente el lenguaje en un esquema sociolingüístico que sistematice los aspectos más relevantes del comportamiento del discurso.12

En una sociedad plural, una declaración de hablantes en torno a su lengua materna es puramente individual y basada, en su mayor parte, en consideraciones de su identificación social y lealtad de grupo, más que en el discurso que se usa para la comunicación elemental. La ramificación de la lengua dominante de Macedonia con respecto de su similar de Bulgaria, es un ejemplo de la manera en la que las formas de identidad política de una y otra nación pueden oscurecer la apreciación de las similitudes existentes entre sus respectivas variedades lingüísticas.

Con frecuencia es posible hallar, en el campo de la lengua, contradicciones inherentes a los diferentes aspectos del comportamiento del discurso, a saber: modelos de uso de la lengua, niveles de competencia, actitudes inconscientes -imágenes-, y reafirmaciones conscientes -tomas de posición- en torno al discurso activo. Diversas técnicas de manipulación para alinear el comportamiento del discurso, desarrolladas a través de censos decenales y sondeos lingüísticos, aplicados en varios países, tienden a recabar respuestas estigmatizadas de la gente acerca de sus reclamos en la materia, reclamos que son condicionados por las prioridades dominantes o por propósitos asociados con lenguas diferentes. Al responder a las preguntas relativas al lenguaje un encuestado, inconsciente o deliberadamente, revela ciertos modelos de “aculturación” o “manipulación”.

Aunque el discurso actual de un individuo está marcado por características diversas y heterogéneas que revelan exigencias asociadas a la estratificación social, la gente percibe su propio discurso y el de los otros en términos categóricos como lengua diferenciada A o lengua B, tal si fuesen uniformes y homogéneos. Esta paradójica percepción y representación (i.e. categorización) es uno de los rasgos característicos del comportamiento del discurso. Así, la idea de “lengua” para un hablante común no es la misma que para un lingüista. Esto es particularmente cierto en culturas orales, en donde la lengua tiene un mayor significado al momento de identificar a un hablante de la colectividad, más que como materia del estricto criterio formal del lingüista, con la que éste establece consideraciones al definir una lengua.

Lengua, institución de límite entre espacio y tiempo

Realidades terrenas

El censo lingüístico de 1961 en la India, proporcionó un universo exhaustivo de la dinámica de las lenguas en una sociedad heterogénea.13 Las variaciones de los censos decenales de lengua aplicados en este país desde 1881, ofrecen una imagen vívida de la percepción de la gente de su propia lengua, y son una herramienta significativa para comprender las bases reales de la comunicación e identidad de la lengua.

De igual forma, los censos decenales de la lengua aplicados durante la pasada centuria, permanecen como un buen testimonio de las acrobacias semánticas que se hicieron para definir las audiencias correctas de las lenguas Hindi, Urdu e Hindustani, las que, con una variedad de tratamientos, todas se reivindicaron bajo una lengua -indostaní-, bajo dos lenguajes -hindi y urdu-, o bajo tres lenguajes -hindi, urdu e indostaní-. La inclinación británica por aclarar al momento -aunque con frecuencia de manera vacilante- clasificaciones y decisiones monistas relativas a la lengua y a los textos recurrentemente arbitrarios, suele llevar cierto orden a esa diversidad “caótica”. Pero más insistentemente ese orden sirve a intereses imperiales, distribuyendo favores o predisponiendo a los diferentes grupos interesados a través de coacciones o concesiones lingüísticas, dando lugar a suspicacias en el ánimo de la gente con respecto al sentido de la recuperación de la lengua en los censos.14 En el contexto del desarrollo de la proyección pos-colonial de la cultura y la lengua, es significativo notar que el papel que desempeña actualmente el demógrafo no es muy distinto del que jugó en tiempos coloniales, manipulando -con frecuencia enmascarando- los discursos que reclaman la redefinición de las lenguas, como se pretendió, por ejemplo, al sistematizar los datos registrados en el censo lingüístico de 1971. La información lingüística en los censos puede ser útil como herramienta para el estudio de la sociología de la comunicación, ampliando el ámbito de los estudios demográficos al tema de la ecología social.

Sobre la base de la presión de la identidad de la lengua, como se manifestó en los censos lingüísticos, el sistema federal de la India puede dividirse en dos grandes zonas: la Zona Estable y la Zona Fluida. La parte norcentral del país comprende todos los Estados altos Hindi -Uttar Pradesh, Bihar, Madhya Pradesh, Rajasthan, Haryana, Himachal Pradesh, Jharkhand, Chhatisgarth y Uttaranchal- y dos territorios -Delhi y Chandigarth- Punjab, y Jammu & Kashmir, pertenecientes a la Zona Fluida, en donde los modelos de identidad y comunicación de la lengua no son necesariamente congruentes. Allí, la afiliación a una u otra lengua tiende a fluctuar con los vaivenes del clima sociopolítico y las presiones de aculturación. De tal forma que la población de esta zona aplica criterios distintos al lingüístico al determinar su identidad grupal. Esta característica parece haber tenido un peso determinante en la decisión de las autoridades al reclasificar las lenguas en el censo de 1971 -afectando básicamente la clasificación del indi, el panjabi y el marathi.

Los censos de la India recogen el testimonio de las muy extensas fluctuaciones relativas a las reivindicaciones de la lengua materna, como respuesta a la abierta presión de identidad. La mayor parte de las minorías esporádicas presentes en los diferentes Estados del país, también revelan durante el periodo 1951-1961, la tendencia a reafirmar una aguda conciencia de pertenencia lingüística.15 En el caso de la lengua urdu posterior a la División, se observó entre los musulmanes bilingües identificados en las regiones del país, un marcado desplazamiento hacia la identidad religiosa. El crecimiento de los indicadores del urdu durante la década 1951-1961, revela dramáticamente su proceso de consolidación a través de la India: un crecimiento del 68.7% -contra el 24.4% del crecimiento total de la población. En un cálculo conservador Rajasthan +200%; Karnataka +110.3%; Madhya Pradesh +76.8%; Uttar Pradesh +66.8%; Andhra Pradesh +43.9%; Bihar +37.0%; y Tamil Nadu +32.3%. Ciertamente no se aprecia ninguna evidencia genuina de sustitución de lenguaje en la vida diaria, como sería el cambiar una lengua regional o minoritaria por el urdu. Por lo tanto, ese sorprendente incremento en la reivindicación del urdu como lengua materna, puede considerarse como una demostración de la solidaridad cultural entre los musulmanes bilingües a través del urdu y con ello la de relegar al estatus de subsidiarias a las respectivas lenguas regionales, en una suerte de evaluación subjetiva de competencia,16 como reacción a las políticas nacionales del lenguaje en el periodo posindependiente.

El edificio de la pluralidad lingüística en el subcontinente indio, está tradicionalmente basado en el uso complementario de más de una lengua, más que en un sistema de escritura para la misma lengua en un “espacio”. En esta región geográfica, las comunidades plurales organizan su repertorio plurilingual a través de varios procesos de la lengua de contacto. El uso del indostaní como lengua franca representa uno de esos procesos. El bilingüismo es otro de esos procesos, en el que se manifiestan diversos modelos caracterizados por la estratificación socioeconómica y la densidad de la población -en ciudades grandes, pueblos y áreas rurales. En varias regiones del país es posible encontrar una correlación desigual entre el grado de heterogeneidad en la población nativa y la intensidad de bilingüismo. Si esto pudiese ser cuantificado de alguna forma, sería de gran utilidad para evaluar experiencias bilingües tanto individuales como colectivas y sus resultados se podrían vincular a los programas de desarrollo educativo, así como a la elaboración de las políticas y la planificación del lenguaje.

La enorme diversidad prevaleciente entre los grupos tribales no es meramente el resultado de una existencia aislada como comúnmente se cree, sino el producto de unos maduros y altamente funcionales valores plurales característicos de la herencia hindú. La interacción del discurso entre las heterogéneas lenguas comunitarias es básicamente guiada por una multiplicidad ecológica profundamente afianzada en las áreas tribales. Las comunicaciones entre las distintas tribus, registran un amplio rango de variación en las reivindicaciones de bilingüismo, en su mayoría dependiente del grado de heterogeneidad. Al caracterizar el pluralismo cultural de la región de Jharkhand, RamDayal Munda establece: “Culturalmente Chhatanagpur es la única área en todo el país en donde las tres corrientes culturales más importantes -Aryan Dravidian y Austroasians, representadas a través de varias lenguas- han convergido para crear una síntesis cultural de propio cuño”. Este fenómeno pone de relieve la reafirmación de la identidad particular a través de sus lenguas ancestrales -santali, kurukh, ho, etcétera-, la identidad regional a través del consenso sobre el criollizado sadan/nagpuria, y la identidad nacional a través del superconcenso sobre el hindi, significando la vitalidad de las identidades no exclusivas en un horizonte plural.

La realidad y su negación

El Estado de Nagaland representa un caso interesante de reafirmación del estatus de lenguaje de contacto en la educación formal. Se trata, ciertamente, de una maravilla sociolingüística para un pequeño Estado -con una población de 1 216 habitantes registrados en 1991- el que funcione con cerca de trece lenguas. No se tiene noticia de la existencia de la menor barrera de comunicación a la lengua naga pidgin, mejor conocida como nagamese, al operar de facto como la lengua franca en este Estado.17 En una encuesta sociolingüística aplicada en Nagaland,18 el uso del nagamese alcanzó el más alto rango con un 44.4%, seguido del inglés con 34.3%, otras lenguas naga 12.8% y el hindi 12.4 por ciento.

El uso del nagamese como lengua franca, es mucho más intenso entre los diferentes grupos de Nagas sin educación, arriba del 65%. En cambio, entre los Nagas con instrucción la lengua preferida para la comunicación intergrupal fue el inglés con un 62%, el nagamese 24%, otras lenguas Naga 10%, y el hindi sólo el 5 por ciento.

A pesar del uso mayoritario del nagamese para la comunicación intergrupal en todas las circunstancias orales, una mayoría de los encuestados expresó opiniones contrarias a la promoción de dicha lengua: 66% no le gustaba la lengua nagamese, pero la aceptaba como una “herramienta útil” para la comunicación con los demás. Los grupos Many Naga mostraron una fuerte resistencia a la sugerencia de enviar a sus hijos a una escuela a aprender el nagamese. Pero por otra parte si el nagamese fuese incorporado como una asignatura en todas las escuelas, 93% lo favorecerían como asignatura opcional y al 92% le gustaría que se enseñase en escritura romana -y no en devanagari. Algunas de las respuestas contradictorias registradas en la encuesta nos permiten reflexionar sobre el tema de lo real y lo aparente en la conducta humana. Sin duda, reflejan un llamativo contraste de la realidad y su negación.

Varias comunidades heterogéneas ubicadas en Jharkhand y en Estados vecinos -Bihar, West Bengal, Orissa- también funcionan en una forma bilingüista, según la cual la conversación con los niños se da en un híbrido de sadan/sadri, mientras los adultos se comunican entre sí en su lengua ancestral. Varios intentos por introducir la enseñanza del sadan en las escuelas han tenido un éxito limitado. Ello probablemente atienda a que las elites tribales no consideran adecuado el uso de la lengua sadan en la educación, debido a la baja estima en que lo tienen y por lo tanto como un riesgo de hibridación para la lengua vernácula. En todo caso prefieren confinar su uso a los dominios de la comunicación informal y dejar al hindi a otra lengua vernácula -como el bhojpuri o el maithili- como medio de educación. El dilema de preferir al hindi como lengua franca en la escena nacional, puede también ser entendido a la luz de los problemas de identidad de la lengua y de comunicación del nagamese en muchos estados nor-orientales, así como del sadani en la región de Jharkhand.

Identidad de la lengua y comunicación

El factor de mayor importancia que contribuye al bajo nivel de reivindicación del bilingüismo en muchas sociedades lingüísticamente plurales en la India, parece ser la convicción que se tiene entre varios grupos lingüísticos, de que el conocimiento de una lengua de contacto está asociado con la habilidad para escribir esa lengua y el predominio de su escritura. Las reivindicaciones disimuladas a favor del urdu -identificado por la escritura arábiga- y del hindi -identificado por la escritura devanagari- hechas por cerca de 2 millones de nativos hindi y urdu en el censo de 1961, es sonora evidencia de esta tendencia.19

Hasta qué punto dicha convicción puede empañar el cuadro del bilingüismo, se evidencia a partir de los registros del censo de 1951, en el que los inmigrantes sindhi de la provincia de Bombay, reivindican el gurumukhi como una lengua subsidiaria. El sindhi se escribe originariamente en escritura árabe, pero algunos sindhi hindus, particularmente mujeres, lo leen y escriben en escritura gurumukhi. Algunas comunidades empatan el dominio de la escritura gurumukhi con la adquisición de otra lengua. Existe una convicción tradicional, ampliamente difundida entre muchas comunidades lingüísticas en la India, que asocia el dominio de cualquier escritura adicional con el conocimiento de otra lengua. La lengua panjabi se escribe predominantemente en escritura gurumukhi, sin embargo, las declaraciones de los hablantes de sindhi de conocer el gurumukhi, fueron interpretadas en el censo de 1951 como conocimiento de la lengua panjabi, mientras que en esa misma fuente, más de 2 mil hablantes nativos del sindhi -en su mayoría mujeres- reivindicaron el panjabi como su lengua de contacto básica, lo cual está lejos de la verdad.20

Tal cantidad de convicciones tradicionales dificulta la elaboración de un recuento objetivo del bilingüismo entre la población hindú. Además, la extensión con la que se hablan o se entienden muchas lenguas de contacto, no puede ser totalmente comprendida a través de la consulta de los censos. Con todo, se debe aceptar que esas fuentes son, por lo pronto, más que simples reportes conservadores del bilingüismo. En todo caso, esos documentos representan un valioso cuadro de las actitudes de los hablantes y de sus formas de identificación social en un momento particular. A pesar de sus limitaciones, no debe desestimarse la importancia de la información que se obtiene a través de los censos.

Las cifras de los censos no garantizan afirmaciones contundentes o distinciones precisas per se. Pero con una evaluación crítica es posible detectar fuentes numerosas de posibles sesgos -como la obsesión con la escritura en el caso de la distinción entre el hindi o el urdu comentada anteriormente-,21 correctamente asentó: “la demografía tiene que ver con el comportamiento de las colectividades, y no con el comportamiento de los individuos.” Así entonces, la información de los censos es útil para determinar la representatividad local para el campo de trabajo, y para estudios comparativos de regiones macro u otros conjuntos sociales.

Un censo guiaría el enfoque político de un rasgo institucional, como el lenguaje, sólo si se propone introducir cambios compulsivos en los modelos del comportamiento del discurso de una comunidad, y si las cifras de identidad de la lengua (suministrando el perfil de la imagen de/o la posición de la lengua) son utilizadas para brindar cambios imperiosos en las políticas del lenguaje.22

La apreciación holística

Los expertos en planificación del lenguaje de los países desarrollados, por largo tiempo han tenido una presencia activa en encuentros internacionales políticos y académicos, pero sin poner atención suficiente, en un sentido antropológico, en la esencia de las raíces originales de las sociedades plurilingüísticas y de las culturas orales. De tal forma que no es posible hallar una integración coherente en las formulaciones de la planificación del lenguaje. “En un nivel puramente teórico-conceptual sorprende, entonces, que estemos tan distantes del debate en el área de la planificación, como lejanos en la compleja aplicación de todo aquello que le concierne.”23

Hasta ahora cada disciplina ha arribado a su integración por medio de acuerdos o multiplicando aspectos individuales de su materia de interés proyectando, en consecuencia, una imagen fragmentada de la sociedad al no presentar una visión integral de la vida. Los aspectos elitistas de la planificación del lenguaje nos recuerdan la parábola de “El ciego y el elefante”.

En la búsqueda del conocimiento, el aislamiento de un fenómeno bajo estudio con el fin de controlar sus variables, ha sido objeto de reconocimiento desde hace tiempo como un medio legítimo de investigación, pero cuando por este medio se llega a introducir cambios drásticos de manera deliberada en el comportamiento humano, como en el caso de la planificación del lenguaje relacionada con la solvencia de problemas y de tomas de decisión de una comunidad o un país, requiere ser considerado en una amplia perspectiva y con una apreciación holística integrada.

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Sobre el autor
Lachman M. Khubchandani
Centre for Communication Studies Pune, India.
Traducción de Arturo Soberón Mora, DEH-INAH.


Citas

  1. Lachman M. Khubchandani, Plural Languages, Plural Cultures: Comunications, Identity and Sociopolitical Change in Contemporary India, 1983, p. 149. []
  2. Lachman M. Khubchandani, Revisualizing Boundaries: A Plurilingual Ethos, 1997. []
  3. Una apreciación distinta relativa al tema de la planificación del lenguaje se atribuye en la conferencia de 1966 Airlie House Conference llevada a cabo en Estados Unidos (Joshua Fishman et al., Language Problems of Developing Nations, 1968), fue seguida poco después por la conferencia de 1969 Conference on corpus language planning, en el Eastwest Center, Honolulu (Joan Rubin y Bjorn Jernudd, Can Language Be Planned? Sociolinguistic Theory and Practice for Developing Nations, 1971)./Durante el mismo periodo, en los inicios de un amplio debate nacional en la India sobre la Fórmula de las tres lenguas, se llevó a cabo el primer seminario sobre Lingüística y planificación del lenguaje en la India en el Deccan College Research Institute, Pune, en abril de 1967 (Lachman M. Khubchandani (ed.), “Linguistics and Language, Planning in India”, Special Issue of the Bulletin of the Deccan College Research Institute, 1968). Inmediatamente le siguió un seminario nacional sobre Lenguaje y sociedad en la India en el Indian Institute of Advanced Study, Shimla, en octubre de 1967 (Arbinda Poddar [ed.], Language and Society in India, Transactions, 1969). Puede ser un caso de inercia que el mundo desarrollado no parezca haber entendido adecuadamente los esfuerzos pioneros hechos en los países en desarrollo con respecto a la formulación de los conceptos LP (Suniti Kumar Chatterji, Language and the Linguistic Problem, 1943; Takdir Alisjahbana, “The Indonesian language: By product of nationalism”, en Pacific Affairs, 22, 1949, pp. 388-392; John Spencer [ed.], Language in Africa, 1963). Pero la apatía de los expertos indios en LP sobre tomar en cuenta las contribuciones en la materia iniciadas en la India, al mismo tiempo expone una triste imagen de la “sociología del conocimiento” como tal. Esto puede ser entendido en los términos de los lingüistas de la India, ansiosos de establecer su credibilidad en la consecución de una disciplina moderna, limitada a la importación de sus conceptos y niveles de competencia al precio de una modernización “secundaria”. []
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  7. Michael Dummett, “Language and communication”, en A. George (ed.), Reflections on Chomsky, 1989. []
  8. Bronislaw Malinowsky, Argonauts of the Western Pacific, London, Routledge & Kegan Paul LTD, 1922. []
  9. Lachman M. Khubchandani, op. cit., 1997; Lachman M. Khubchandani, “Philosophical Issues of contact language planning: Response to the prevailing tendences of linguistic hegemonism”, en “Strong” and “Weak”, Languages in the European Union: Aspects of Linguistic Hegemonism, A.F. Christidis (ed.), 1998. []
  10. Cf. UNESCO Committee, The Use of Vernacular Language in Education, 1953; Albert Verdoodt, The Written Languages of the World: A Survey of the Degree and Modes of Use, 1990. []
  11. Jyotirindra Das Gupta, Language Conflict and National Development: Group Politics and National Language Policy in India, 1970. []
  12. Lachman M. Khubchandani (ed.), “Mother Tongue in multilingual societies”, en A. Chandra Sekhar (gen. ed.), Economic and Socio-Cultural Dimensions of Regionalism, Census Centenary Monograph, 7, New Delhi, Registrar General of India, 1972a, pp. 427-450. Véase también L. M. Khubchandani y R. R. Mehrota, Studies in Linguistic: Occasional Papers, Shimla, Indian Institute of Advanced Study, 1975. []
  13. Ashok Mitra, Census of India-1961, vol. 1, India, Part. 2-c (ii), Language Tables, 1964; Lachman M. Khuchandani, “Functional importance of Hindi and English in India”, en A. Poddar (ed.), Language and Society in India, 1969, pp. 178-189; Lachman M. Khuchandani, op. cit., 1983. []
  14. Cf. E.A. Gait, Census of India-1911, vol. 1, India, Part. I-Report, 1913; J.H. Hutton, Census of India-1931, vol. I, India, Part. I-Report, 1933; Kamlesh Mohan, “Constructing religion and caste: Manipulating identities”, en Social Sciences Research Journal, vol. 1, 1992, pp. 139-176. []
  15. Para una discusión detallada con relación al contenido de los cuadros, ver Lachman M. Khubchandani, op. cit., 1969, pp. 178-189, y op. cit., 1983. []
  16. Uriel Weinreich et al., “Empirical foundations for a theory of language change”, en W.P. Lehmann e Y. Malkiel (eds.), Directions for Historical Linguistics, 1968, pp. 97-105. []
  17. C. von Fuerer Haimendorf, The Naked Nagas, 1959; M.V. Sreedhar, “Language use in multilingual Nagaland”, en L.M. Khubchandani (ed.), Language in a Plural Society, 1988, pp. 140-143. []
  18. Kedutso Kafko, “The role of Nagamese in Nagaland”, en K.S. Rajyashree and U.N. Singh (eds.), Papers in Applied Linguistics, Festschrift for Omkar Nath Koul, 2001, pp. 155-169. []
  19. Para mayores detalles, Cf. Lachman M. Khubchandani, op. cit., 1983. []
  20. Lachman M. Khubchandani, “The Acculturation of Indian Sindhi to Hindi: A study of language in Contact”, Ph. D. Dissertation, 1963. []
  21. George W. Barclay, Techniques of Population Analysis, 1958. []
  22. Paul M. G. Levy, La Querelle du Recensement, 1960. []
  23. Joshua Fishman, “Reflections in the current state of language planning”, en U.N. Singh y R.N. Sirivastava (eds.), Perspectives in Language Planning, 1990, pp. 43-74. []

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