En la madrugada del 1º de enero de 1994, mientras el gobierno mexicano encabezado por Carlos Salinas de Gortari se aprestaba a festejar la entrada de nuestro país al llamado “primer mundo” -al ponerse en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)-, por la puerta trasera se colaba nuestra herencia tercermundista para recordarle al mismo presidente que todavía había muchas cuentas pendientes por saldar.
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