En el marco de los estudios sobre la construcción cultural de la santidad, los “venerables”, “siervos de Dios” y “beatos” constituyen una vía predilecta para el estudio de las devociones y prácticas rituales en los espacios coloniales. Retomando esta preocupación, indagamos en las formas de institucionalización de la santidad y las relaciones sociales entabladas a partir de ella en la frontera de Tarija durante el siglo XVIII. El caso del martirio del jesuita Julián de Lizardi durante el alzamiento chiriguano de 1735, la recuperación de su cuerpo, el traslado de sus restos y la producción y circulación de reliquias nos permiten ahondar en un contexto de interacción social en donde las representaciones sobre la santidad que los misioneros trataron de imponer fueron apropiadas por diferentes actores en un contexto de convulsiva efervescencia religiosa.
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