¿Convicción o táctica? Atrevimiento y precaución en el primer feminismo mexicano (1873-1935)

Se puede decir, grosso modo, que a lo largo de la vida colonial y nacional de México las mujeres han ocupado un lugar social inferior al de los varones, en todas las clases sociales y en las distintas regiones del país. Ciertamente los modelos de género y las leyes establecían la norma en forma rígida, y aunque las resistencias se manifestaron en las prácticas de vida, no modificaron sustancialmente las estructuras. Por eso, al cuestionar una serie de supuestos culturales y políticos en los que estaba fincada gran parte de la organización social, el feminismo se vio con mucha suspicacia. Por añadidura, la diferencia y subsecuente jerarquía entre los roles que ejercen hombres y mujeres era considerada de índole biológica y pautó su lucha, pues parecía amenazar al orden natural de las cosas. El feminismo parecía, más que una lucha por modificar el sistema social y cultural, una lucha contranatura. La gravedad del caso requeriría de tácticas conciliatorias.

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