Al hilo de referencias metodológicas tales como la histoire croisée, se considera que el México de la década de los cuarenta del siglo XX constituye un escenario especialmente relevante para localizar la obra filosófica del exilio republicano español de 1939. Tal consideración descansa en al menos cuatro razones: México fue el principal destino de los filósofos del exilio; esa década fue decisiva para dirimir posicionamientos y ámbitos de poder intelectual entre los exiliados; la Segunda Guerra Mundial suscitó notorias reflexiones sobre la crisis radical de la razón moderna bajo el efecto de su propia violencia; y además, se plantearon diversos relatos liberales y republicanos de la nación española y, en algunos casos, de la comunidad iberoamericana.
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