El relato de esta historia y de su impacto en la vida cotidiana es el tema del libro de Emma Yanes, Los días del vapor. El reto historiográfico está a la altura del riesgo asumido por una historiadora inconforme con la simpleza acurrucada en la descripción prolija de hechos y el recuerdo frío de las estadísticas. Emma Yanes no cayó en la trampa de participar del optimismo del progreso decimonónico -o el de los movimientos contestatarios- repitiendo sus vocabularios a manera de dibujo correcto de la verdad histórica, vocabularios hoy poco atractivos para el lector: en su libro no fatiga con largos pormenores de evoluciones tecnológicas, ni con enlistados de números probatorios de eficiencias, crecimientos, costos y quiebras.
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