Podría ser que resulte extraño buscar la modalidad en las tres funciones del lenguaje, puesto que, al ser la expresión del sujeto, es más natural ubicarla en la función expresiva. Para aclarar esto es necesario, en primer lugar, decir que sí es la expresiva la función que corresponde a la modalidad, como centro. Recordemos, sin embargo, que aun en las ocasiones en que pretendemos referirnos a los hechos objetivamente, y al actuar lingüísticamente apelando al otro, el sujeto (o más propiamente, la multiplicidad de sujetos, como veremos en el desarrollo de este trabajo) se manifiesta.
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