Una buena parte de las ideas cosmogónicas que compartían las distintas culturas indígenas del México antiguo se derivaron de relatos mitológicos complejos y muy antiguos, heredados a lo largo de los siglos, con la finalidad de comprender el origen de la humanidad y justificar su propósito práctico y existencial dentro de la sociedad. En este ensayo se analiza lo que se considera el primer mito de creación registrado en las fuentes históricas del siglo XVI, contrastando la información escrita con la evidencia arqueológica Tenocelome del Preclásico medio y relacionando los principios elementales del relato con los fundamentos de dominación masculina y shamanismo, comunes desde el periodo prehistórico hasta la actualidad, en comunidades aborígenes del Viejo y Nuevo Mundo.
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