Este trabajo analiza desde una perspectiva comparada, y en un espacio angosto, el municipio yucateco de Motul, algunas de las particularidades de la vida cotidiana de dos de las migraciones históricas más importantes de la región: libaneses y coreanos, así como de sus descendientes que viven o vivieron en ese municipio desde finales del siglo XIX hasta los años cincuenta del siglo XX. Las diferencias de nacionalidad implicaron distintas modalidades de migración, tanto en lo económico como en lo político/jurídico y, desde luego, en sus procesos de integración. Los coreanos experimentaron una asimilación cultural en la que la mayor parte de sus patrones culturales se desdibujaron, mientras que los libaneses en una asimilación colectiva vivieron una absorción gradual sin renunciar en seguida ni totalmente a su identidad.
[Texto completo].:: MIGRACIONES
En la recomposición de las sociedades indígenas bajo el gobierno novohispano fue fundamental su sentido territorial, ya que actuó como núcleo integrador y cohesionador de la nueva identidad comunitaria. Las tierras de la comunidad quedaron circunscritas dentro de una demarcación señalada y aceptada por el nuevo orden, lo que también fue así reconocido por quienes habitaban en su colindancia. Este territorio se constituyó en una entidad política -donde la comunidad llevó a cabo sus actividades económicas y sociales básicas- que a su vez persistió en ella el carácter sagrado, impreso por la protección de las deidades tutelares y de sus ancestros.
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