El presente artículo expone mi experiencia en el proceso de lucha de los pueblos mè’phàà y tu’un savi, de la región de La Montaña del estado de Guerrero, frente a las concesiones mineras, cuyo origen se encuentra en su oposición a la creación de una reserva de la biosfera que pretendía abarcar cerca de 160 000 hectáreas del territorio que han habitado ancestralmente. Esta lucha derivó en la conformación del Concejo Regional de Autoridades Agrarias en Defensa del Territorio, organización comunitaria que permite establecer una relación de trabajo y cooperación entre los distintos núcleos agrarios, a efecto de informar, en un primer momento, sobre las repercusiones posibles del proyecto de reserva, y posteriormente, sobre cómo afectarían las concesiones mineras a su territorio. El texto muestra, también, mi colaboración en una de las estrategias y, a la vez, mecanismo de defensa de su hábitat: la creación de los estatutos comunales.
[Texto completo].:: MONTAÑA DE GUERRERO
En la región interétnica conocida como Mixteca nahua tlapaneca o Montaña de Guerrero se han registrado mitos sobre los gemelos Sol y Luna, en un espacio donde la investigación sobre mitología es escasa. El mito cosmogónico, presente entre los tres grupos étnicos, alude a las hazañas culturales que realizaron los gemelos, lo cual los convierte en tesmósforos. Una de las esas hazañas es matar a la serpiente de siete cabezas; otra, realizar la cópula con una mujer que tenía la vagina dentada, con lo cual —después del desdentamiento— instauran la menstruación y la labor procreadora de la mujer. Tras sus hazañas culturales, los gemelos se trasladan al firmamento, donde se convertirán en los astros Sol y Luna, con lo que dan origen a la vida en el universo, conjuntamente con las relaciones entre hombre y mujer que permitirán la procreación y reproducción de la especie humana.
[Texto completo]En la Montaña de Guerrero, México, se realizan ritos agrícolas en espacios sagrados relacionados con la deidad del monte y de la lluvia. Allí se erigen altares donde impera san Marcos, deidad dual; la Santa Cruz o cruz del cerro, de filiación prehispánica más que cristiana, es también objeto de culto. La orientación de los altares, relacionada con los puntos cardinales, confiere un significado particular a las ofrendas. Un aspecto importante de los altares entre las etnias me phaa’ —tlapanecos— y na savi es la presencia de ofrendas en manojos contados, que implican continuidades culturales. Otra de esas continuidades entre los nahuas y los me phaa’ es la existencia de paquetes sagrados (teótl entre los nahuas, saku’ entre los tlapanecos), así como los tamales, tzoalli entre los nahuas. El objetivo de este artículo es delinear la conformación de estos espacios sagrados.
[Texto completo]