La obra aborda una deidad enigmática: Xipe Tótec, cuya forma de culto llamó la atención de los cronistas por su cruenta práctica ritual: el desollamiento de víctimas y el vestirse la piel de los ofrendados, acciones que eran compartidas con la diosa madre Teteu innan en el rito dedicado a ella en la veintena de Ochpaniztli. El autor nos ofrece un estudio pormenorizado de “Nuestro señor el desollado”, “el pregonero”, o “el que se embriaga de noche”, trabajo que profundiza en las diversas significaciones que caracterizaron a este numen.
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