Es común considerar al régimen de Porfirio Díaz como uno de los más proclives a favorecer los intereses extranjeros de la historia mexicana, y en ello las descripciones son similares a las de la reciente administración de Carlos Salinas de Gortari. Tanto los contemporáneos de Díaz como los historiadores condenan, en particular, la supuesta búsqueda exclusiva de la inversión foránea y el trato preferencial a inversionistas y trabajadores extranjeros.
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