En el presente artículo se reflexiona sobre el papel que la danza desempeñó en la práctica de campo antropológico de las autoras del texto. Explorando la metodología comparativa, este trabajo se basa en experiencias etnográficas con mujeres del Recôncavo, en Bahía, Brasil, e inmigrantes peruanos en Río de Janeiro. Haber aprendido samba de roda y tondero propició una (re)configuración de la relación entre el investigador y los sujetos de investigación, así como repensar la observación participante. Además de investigar, las autoras se tornaron en practicantes de danzas, ya que bahianos y peruanos se ofrecieron a enseñarles. Para ellas, más que un objeto de estudio, el baile se convirtió en método de investigación, permiténdoles acceder a significados socialmente compartidos.
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