Una contienda asimétrica: Zithû, sepulturero otomí de la teoría antropológica

Se plantea aquí un problema recurrente en la investigación de campo entre los pueblos de tradición otomí: las dificultades del observador para afirmar una autoridad monológica, para formular propuestas aceptables ante el gremio académico, puesto que la doxa nativa considera que todo el espacio interaccional se halla bajo la custodia del Diablo (Zithû). La teoría antropológica es una construcción que procede por eliminación para poder elaborar un modelo, el cual no puede tolerar excepciones… si no se desbarata. El Diablo otomí deconstruye cualquier “buena” teoría mediante su nzahki, fuerza exterior e interior al hombre que representa un componente lábil y activo, el cual parasita los pensamientos y los actos. No se puede concebir, en términos otomíes, una función cognoscitiva estable, ajena a los actos de Zithû, quien se burla de las clasificaciones y constantemente genera juicios de verdad contradictorios, que representan un desafío casi insuperable para la interpretación del investigador.

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